Muchos principiantes tienen dificultades con el código Morse porque intentan memorizar largas tablas de puntos y rayas en lugar de aprender los sonidos y ritmos que hay detrás de ellas. Un error común es leer los símbolos de forma visual en vez de entrenar el oído para reconocer los patrones, lo que hace que la decodificación en tiempo real sea mucho más difícil después. Otro problema es aprender demasiadas letras a la vez, lo que suele causar confusión y un progreso lento. Es mejor empezar con unas pocas letras simples y avanzar poco a poco. Tomarse el tiempo para practicar con regularidad y centrarse en el ritmo ayuda a entender cómo cada señal fluye hacia la siguiente. Cuando se aprende el
codigo morse alfabeto de forma gradual y basada en el sonido, se vuelve más fácil de recordar, más rápido de usar y mucho menos frustrante de dominar.